Crítica de los tres primeros episodios de la segunda temporada de The Night Manager con Tom Hiddleston, que regresa 10 años después de su temporada inicial.
En marzo de 2016, Tom Hiddleston, Hugh Laurie y Olivia Colman llegaron a la BBC con The Night Manager, una serie concebida como limitada, adaptada de la novela de John Le Carré. Publicada en 1993 y conocida en España como Le Directeur de Nuit, la novela seguía a un exsoldado convertido en director de un hotel de lujo que se infiltra en la red de un traficante de armas internacional.
Casi 10 años después, la aclamada serie, que ha ganado numerosos premios, regresa para una segunda temporada y presenta a Jonathan Pine (Tom Hiddleston) intentando llevar una vida más o menos normal, pero siempre atormentado por su pasado y, sobre todo, por el fantasma de Richard Roper (Hugh Laurie). Las marcas del tiempo son evidentes en su rostro, pero intenta mantener una buena imagen en el trabajo.

Diez años después de haber vencido a Richard Roper y seis años después de su muerte confirmada, Jonathan Pine utiliza su experiencia como hotelero, convertido en espía amateur, en su puesto como director del equipo Night Owl del MI6, una unidad de vigilancia nocturna que controla las cámaras de seguridad de los hoteles para detectar amenazas conocidas y nuevas.
Aterrorizado por su pasado
En apariencia, el tiempo no lo ha cambiado. Pine oculta sus emociones y lleva una existencia solitaria. En privado, pesadillas relacionadas con su pasado en el círculo cercano de Roper lo atormentan. Se niega a admitir que está reprimiendo su trauma y no puede hablar de ello, a pesar de que a veces lo desea. Conocido por sus colegas como Alex Goodwin, un profesional educado con una reputación intachable y sin ambición, solo un puñado de personas conoce su pasado.
Sin embargo, ese pasado no desaparece. En Colombia, un famoso traficante de armas llamado Teddy Dos Santos (Diego Calva) se proclama «verdadero discípulo de Richard Roper», una afirmación que debería sembrar el terror en quienes conocen íntimamente a quien lo inspiró.

El mundo de Pine se desmorona con una rapidez vertiginosa y una claridad aterradora. Las consecuencias lo sumergen en una nueva misión de infiltración clandestina en el corazón de otro nido de víboras, esta vez marcado por la política colombiana, los galas fastuosos y la corredora Roxana Bolaños (Camila Morrone), quien también camina en la cuerda floja. También se destaca la actuación de Indira Varma (Obi Wan-Kenobi) en el papel de la temida Mayra Cavendish, que claramente oculta sus verdaderas intenciones.
Hiddleston en su mejor momento
Una segunda temporada no sería lo mismo sin un elenco excepcional. Siempre parece que estamos ante un espectáculo en el que los actores están en la cima de su arte. Ya sea en papel o en pantalla, The Night Manager sigue resaltando el talento cautivador de Hiddleston: una tensión subyacente palpable y una aguda sensibilidad combinada con una intensidad implacable.

Pine se distingue de sus contemporáneos, a menudo fríos y calculadores, por su carácter determinado y vengativo, que se convierte en un verdadero arma humana. Sin embargo, no puede liberarse de su compasión natural, a pesar del trauma causado por el caso Roper. Diez años alejados del campo no han alterado su talento camaleónico: juega con las identidades y convierte sus momentos de debilidad en situaciones de supervivencia extrema.
Un comienzo impactante
La segunda temporada de The Night Manager comienza con fuerza, volviendo a la tensión y el refinamiento que hicieron exitosa a la primera temporada. Desde los primeros episodios, encontramos a Jonathan Pine, tan carismático y complejo como siempre, inmerso en un nuevo juego de espionaje internacional donde los riesgos parecen aún más altos.
David Farr (regresando a la escritura) y Georgi Bank-Davies (quien ha asumido la dirección de Susanne Bier) logran mantener un suspense vertiginoso mientras introducen nuevos personajes que aportan una dimensión adicional a la trama. La realización es cuidada, con una fotografía elegante y decorados lujosos que refuerzan la atmósfera de peligro y sofisticación.

Los primeros episodios establecen hábilmente las bases de una temporada prometedora, mezclando acción, manipulaciones y momentos de introspección. Aunque algunos giros resultan predecibles (especialmente al final del episodio 3), la serie mantiene su eficacia gracias a las actuaciones y la calidad de la escritura. Esta nueva temporada promete ser cautivadora, no solo para los fanáticos de la serie desde el principio, sino también para los amantes del thriller en general.
The Night Manager, los domingos en Prime Video. Crédito ®BBC/Prime Video
