¡Descubre dónde se rodó Les Vétos! Lugares de rodaje, etc.
Tierna y anclada en la realidad, Les Vétos (2019) es una comedia dramática de Julie Manoukian que rinde un vibrante homenaje al mundo rural y a sus héroes cotidianos. Llevada por la alquimia entre Clovis Cornillac, un practicante rural dedicado pero exhausto, y Noémie Schmidt, que interpreta a una joven y brillante ciudadana lanzada en paracaídas contra su voluntad en este entorno rústico, la película evita los clichés para abordar con precisión la desertificación médica. Entre risas y emoción, esta obra humanista pone de relieve la cruda realidad de una profesión fascinante, ofreciendo al espectador una crónica social sincera y cálida que no debe perderse. ¡Pero una de las preguntas que más surge es el lugar de rodaje! Entonces, ¿dónde se rodó Les Vétos?
¿Dónde se rodó Les Vétos?
El rodaje de Les Vétos se desarrolló principalmente en Lormes y Mhère, dos localidades emblemáticas de esta región boscosa y montañosa. En Mhère, un pequeño pueblo de menos de 200 habitantes situado al pie de las colinas, el bistró local (rebautizado como “bistro de Jon” a efectos de la película) se convirtió en un lugar central del set. Aquí se rodaron muchas escenas del pueblo, con extras nivernenses movilizados desde el amanecer para captar el espíritu comunitario. Lormes, con sus alrededores lacustres como el Lac des Settons (cerca de Montsauche-les-Settons), sirvió de telón de fondo para las secuencias más bucólicas, evocando las carreteras sinuosas y las granjas aisladas donde Nico trabaja día y noche. Otros lugares de Nivernais, como Corbigny, Gâcogne y Gouloux, completaron estos escenarios naturales, mientras que una pequeña parte de las tomas se realizaron en Marcy-l’Étoile, en el Ródano, para necesidades técnicas en la clínica.


Entre las sabrosas anécdotas del rodaje, ¡cómo no mencionar el nacimiento sorpresa de una cría llamada Désiré, ocurrido en vivo frente a las cámaras durante una escena de parto asistido! El equipo, emocionado, siguió los avances del pequeño y de su madre, e incluso varios integrantes regresaron en familia para visitarlo después. Un momento “maravilloso”, según el director de producción Samuel Amar, que ilustra a la perfección la mezcla de ficción y realidad vivida in situ. Para saber si una secuela verá la luz, lea esto. Para garantizar el realismo de las intervenciones veterinarias, un par de verdaderos veterinarios de Niverna echaron una mano: validaron unas cuarenta modificaciones técnicas y compartieron anécdotas personales, haciendo que las escenas de emergencia, como el parto o el tratamiento en medio del barro, fueran quirúrgicamente precisas.
