¡Descubra quién es el asesino en Paris Police 1910 en Canal+! ¡Spoilers!
¡Policía de París 1910 está disponible en Canal+! Si quieres saber quién mató al marido y a la madre de Meg, ¡sigue leyendo! En la tercera y última temporada de Policía de París, Fabien Nury y su equipo se sumergen una vez más en las turbulentas aguas de la Belle Époque. La trama se estrena el 31 de mayo de 1908 en el 6 bis impasse Ronsin, en París. Marguerite Steinheil, conocida como “Meg”, aparece atada y semidesnuda en una cama. En las habitaciones vecinas yacen los cuerpos de su marido, el pintor Adolphe Steinheil, y de su madre, Émilie Japy, ambos estrangulados en una escena macabra. Para saber cuántos episodios tendrá la temporada 1, lea esto. Meg, ex amante del presidente Félix Faure (apodado “el Enterrador” tras su muerte en 1899), se convierte inmediatamente en la sospechosa número uno. La investigación, confiada al inspector Antoine Jouin, revela rápidamente las inconsistencias de su historia: evoca un robo cometido por tres hombres vestidos de levitas negros y una mujer pelirroja. No hay robos graves, las joyas “robadas” se encuentran con demasiada facilidad y, sobre todo, una escena del crimen que huele a manipulación. La prensa, encarnada por el formidable Labruyère du Matin, retomó el asunto y lo convirtió en una telenovela nacional. Acorralada, Meg acusa primero a su criado Rémy Couillard, llegando incluso a colocar una perla robada en su cuaderno para incriminarlo. Ante la sólida coartada de esta última, se retracta y nombra a Alexandre Wolf, hijo de su cocinero, un tratante de caballos con un pasado turbulento. Estos sucesivos reveses refuerzan las sospechas: ¿podría Meg haber orquestado el doble asesinato para deshacerse de un marido problemático y de una madre demasiado presente, mientras disfrazaba el crimen como un robo malvado? Motivos no faltan: deudas, amoríos, deseo de libertad en una sociedad que encierra a mujeres ambiciosas.


Sin embargo, como ocurre con la realidad histórica en la que se inspira fielmente la serie (el caso Steinheil de 1908-1909), faltan pruebas formales. El juicio que siguió se convirtió en un espectáculo mediático. Meg, experta en seducción y manipulación, interpreta a la víctima en duelo. Su abogado argumentó brillantemente y fue absuelta, para gran consternación de una parte del público. La serie, fiel a su tono oscuro y cínico, no necesariamente entrega una verdad inequívoca. Fabien Nury elige un resultado “satisfactorio” para el espectador respetando la ambigüedad histórica: el verdadero culpable nunca ha sido identificado con certeza. Policía de París 1910 destaca por mostrar cómo la floreciente prensa, la policía corrupta y los secretos de la alta sociedad se entrelazan para oscurecer la verdad. Meg no es una heroína pura ni un monstruo absoluto: encarna a una mujer que sobrevive en un mundo de hombres utilizando las únicas armas a su disposición: su cuerpo, su inteligencia y su audacia. El asunto sigue siendo un espejo de los escándalos de la época: una mezcla de sexo, dinero y poder. Para saber si una secuela verá la luz, lea esto. Al final, ¿quién mató realmente a Adolphe y Émilie? La respuesta, como suele ocurrir en la trilogía La policía de París, es menos importante que el retrato de una sociedad que se pudre bajo el oro. Meg sale libre, pero atormentada. El espectador se queda con el sabor amargo de una justicia imperfecta y un misterio que, más de un siglo después, sigue fascinando.
